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Rivi, corazón de guerrera, espíritu rebelde

 

RIVI


Noelia Aybar es la capitana del Granada CF. Aunque la afición la conoce como Rivi, nombre deportivo que le pusieron sus compañeras cuando empezó a jugar. Su corazón es rojiblanco, eso a estas alturas todo el mundo lo sabe, pero siempre tuvo debilidad por lo culé. Cuando empezó con el fútbol, le decían que en su estilo era como Rivaldo, su jugador favorito, su referente. Al final se quedó con el diminutivo por el que es conocida en toda España, Rivi. Y es que, sin lugar a dudas la ariete nazarí es la más mediática de las jugadoras del equipo rojiblanco, lógico, conociendo su trayectoria.

Defendió la camiseta de la selección española absoluta siendo una muy joven jugadora de Segunda división del Granada, y eso, evidentemente, no es nada fácil. Su paso por el combinado nacional fue un orgullo enorme para ella, y su salida no se debió a cuestiones deportivas. La imposibilidad de compatibilizar los entrenamientos con su vida laboral hizo que este sueño se desvaneciera. Desafortunadamente, una mujer no vive del fútbol, y tuvo que rendirse a la evidencia de que para comer hay que trabajar. Pero en ningún oficio comprenden que te ausentes para ir a entrenar, ni siquiera hablando de la selección. Amargas palabras que salen de su boca porque, pese a estar cerca de cumplir los treinta años, sigue sufriendo ante la diferente situación deportiva entre futbolistas hombres y futbolistas mujeres. Noelia ha intentado muchas veces imponerse a Rivi. Ha llorado, ha gritado, blasfemando porque tenía que renunciar a mucho, porque no era justo, pero al final Rivi se ha impuesto, y ahí está, ocupando el segundo puesto en la tabla de goleadoras de la Primera división del fútbol femenino y viviendo un sueño que al final ha cumplido con su equipo del alma, el Granada.


Desde los seis años

Zaidinera de pro, comenzó a jugar al fútbol con sus hermanos en las calles de este populoso barrio granadino hace ya algo más de 29 años. Con solo 6 añitos descubrió que lo suyo eran los balones, y por supuesto el primer equipo en el que militó, con 12 años, fue el Zaidín 90, no podía ser otro. Rivi jugaba con niños, para ella en aquel momento no había diferencias, sencillamente hacía lo que le gustaba. De hecho, aún hoy cree firmemente que «son menores las diferencias que existen entre hombres y mujeres a la hora de jugar al fútbol de lo que la gente se cree. La diferencia real está en que la preparación física y técnica no se equipara. Creo que si desde el principio niños y niñas se entrenaran de la misma manera, las diferencias reales en edad adulta serían mínimas», comenta.

Antes del entrenamiento del pasado martes, la futbolista granadina se resignaba a pensar que las cosas no pueden cambiar. Aunque es cierto que cuando se le pregunta si ha sido fácil el camino que se ha encontrado su respuesta es contundente: «Para nada, todo ha sido muy complicado. Jugar al fútbol para las mujeres es muy difícil y mucho más cuando yo empecé. Tanto mis compañeras, algunas que siguen y otras que ya no están, como yo tuvimos que pelear muchísimo para poder sacar adelante lo que actualmente es el Granada CF femenino. En mi vida he tenido que renunciar a muchas cosas y hacer muchos sacrificios por poder jugar al fútbol. No es que los hombres no tengan que hacerlos, pero para una mujer es un esfuerzo extra, y sobre todo sabiendo que la recompensa para unos y otros, hoy por hoy es incomparable».


Rivi habla con mucha ilusión, pero Noelia se levanta a las seis de la mañana, entra a trabajar en una residencia, donde es auxiliar, en Fuente Vaqueros a las siete de la mañana. Sale a las tres de la tarde, come y entonces Rivi la releva. Sesión de gimnasio, fisio, entrenamiento hasta las doce de la noche para al día siguiente volver a lo mismo. Y por supuesto, Rivi no cobra. El fútbol femenino en España es un deporte amateur, por eso Noelia y Rivi viven en un constante desencuentro entre razón y pasión.

Cuestionada por el momento más hermoso que ha vivido como jugadora de fútbol, no se lo piensa. Con la emoción a flor de piel y casi con lágrimas en los ojos, recuerda el pasado 16 de junio, cuando uno de los equipos más modestos de la categoría consiguió hacer realidad su sueño, ascender a la Primera división. Es emocionante oírla relatarlo, sobre todo cuando explica que «ese día, con el Miguel Prieto a reventar, con 3000 personas gritándonos y apoyándonos, ese día me sentí futbolista profesional, y eso ya nadie me lo podrá quitar». Muchos años de esfuerzo y dedicación le dieron por ese momento la razón a Rivi y se la quitaron a Noelia. Vivió algo que siempre permanecerá en su recuerdo, y que es incomparable a cualquier otra cosa que haya podido sentir. Los años de esfuerzo, los que estuvo fuera de Granada, en Sevilla y en Huelva, intentando vivir su sueño, al final tuvieron sentido y nada menos que en su casa y ante su afición.


Objetivos

Pero, ¿cuáles son los objetivos de Rivi? La rojiblanca tiene claro que «quiero llegar a lo más alto, quiero seguir demostrando a todo el mundo que estoy aquí, que lo quiero todo, ¿por qué no volver a la selección? No sé los años que me quedan por jugar al fútbol, ni el tiempo que estaré en Granada, pero ahora mismo solo pienso en demostrar que soy futbolista y reivindicarme con mi club, con el Granada».

Cuando se tiene ocasión de escuchar a una deportista como la capitana del Granada, la filosofía del olimpismo, que combina cualidades del cuerpo, voluntad y espíritu de superación, cobran sentido. Hay que amar mucho a un deporte para dejarlo todo a un lado sabiendo que no va a existir una recompensa metálica. Así que el Granada tuvo mucha suerte, porque Rivi se impuso a Noelia. Su corazón de guerrera y su espíritu indomable pudieron con la lógica, que le decía que una mujer ¿para qué iba a jugar al fútbol?


María José Mesa - @MJMesaOlea

Reportaje de Ideal de Granada


Foto: El gol de Granada

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